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25 oct. 2009

De pesca...

Ayer, mi hermano Tasio y yo, fuimos a un embalse de Extremadura, a pescar en un coto de ciprínidos, motivados por el anhelo de pescar algún bas y algunas carpas que nos habían dicho que había en abundancia, y te cuento;



Madrugada, salimos a las seis y veinte por la mañana. Recorrido nocturno y entre nieblas guiados por el tomtom, sobre la nueva autovía de la ruta de la plata. Llegamos al amanecer de dios entre dos luces al pueblecito que nos habían indicado (Torrejoncillo) preguntamos por el bar donde debíamos recoger el consabido permiso para pescar sin complicaciones legales. El señor que gestiona o regenta el bar lo tenía cerrado. Eran las ocho y veinte de la mañana. Decidimos esperar a que abriese el local dando un garbeo por el pueblo, tomándonos varios cafés en distintos bares de cazadores que ya estaban funcionando, -parece que los pescadores no madrugásemos tanto-. Nuestras preguntas eran relacionadas con la apertura del bar que nos interesaba con respuestas tan curiosas como esta; “Unos días abre antes… otros después…” En fin, que afligidos por la desesperación de la ya larga espera, no podíamos hacer nada más que eso, esperar. Y… tanto que esperamos, el señor del bar se presentó a las diez y cuarenta y cuando le preguntamos si era el lugar donde expedían los permisos, nos contestó; “tienen que esperar”. Dios… más todavía. Bueno que no cunda el pánico, sólo serán unos minutos -nos dijimos los dos- total, los peces -y aunque pretendíamos pescar a mosca- iban a estar ahí, -o eso pensábamos nosotros-. Pasada media hora larga y sin previo aviso alguno, preguntamos si ya podíamos pasar, pues aún permanecíamos en la puerta a la espera de una llamada. ¡¡Aleluya!! Regocijo simulado entre nosotros, nos mandó pasar.


Expedidos los permisos y tomado otro café, salimos del bar en busca del lugar de la cita con los peces y tras algunas preguntas a los lugareños, llegamos a orillas del embalse, -que no citaré por ser recomendación de un buen amigo- Esto lo pongo yo en el blog, -le iba diciendo a mi hermano- Eran las doce de la mañana. –Vaya horas de ir a pescar- Aunque se veía mucha actividad frenética por las orillas. Las carpas estaban de caza, de caza de hormigas aladas que volaban por millares en todas direcciones. –Adjunto fotos para que se vea que es real-. Después de varias capturas y como era de esperar, finalizó la actividad y los peces se dejaron de cebar y de ver por la superficie. Hacía solamente dos horas que habíamos comenzado a pescar y ya lo teníamos que dejar. ¿Qué habría pasado de haber llegado solamente un par de horas o tres antes? Pues muy sencillo, que habríamos disfrutado mucho más. Al final lo pasamos bien, a pesar de la espera y aunque corto. Después de todo la paciencia es una virtud que no debe de abandonar nunca al pescador, pues es base fundamental para obtener buenos resultados y, el resultado de este día fue una anécdota más para contar, unos peces muy agradecidos y luchadores y, haber disfrutado de una nueva experiencia en un nuevo lugar.






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2 comentarios:

Pizarro dijo...

Despues de un dia apretado tuvisteis la recompensa de las capturas que mostrais.
Saludos.

pacopescador dijo...

Gracias Pizarro. Si que fue un día divertido, pero corto. Esperamos volver algún otro día y no tener que esperar tanto para comenzar.
Saludos.