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19 jul. 2010

Mosqueros del Tormes, Día del Club

17-07´2010 Día del Club Mosqueros del Tormes:
Primer día de confraternización desde que el club Mosqueros del Tormes fue fundado.


















Celebramos nuestro día un grupo de amigos,















todos los socios del Club que pudieron asistir este día y también,


hubo mención para los que por diversas causas no lo pudieron hacer pero, que lo harán en otras ocasiones.


El lugar elegido para practicar la pesca, sin ánimos de competición, (ya que este Club, está constituido para otros compromisos relativos a la pesca con mosca)  fue el










Escenario de Pesca Depotivo de Salamanca,















 donde todos los participantes hubieron la ocasión de mostrar sus moscas a unas muy atrevidas truchas,













de las que algunas cayeron o sucumbieron a tan delicados montajes














 y no pudieron resistir la tentación de tomarlas.


















 Hubo de todos los tamaños de los cuales damos fe con algunas fotos tomadas ese día.













La comida, que como es natural también se celebró, 















 tuvo lugar en el resturante de Virgilio en Fresno Alhandiga, donde al término de la misma














 se confeccionaron algunas de las moscas con las que después se pescaría y,














 con algunas de ellas se conseguirían algunos de los trofeos



















aquí mostrados.

Un gran día en el que todo salió como habíamos previsto y donde la amistad cobró un expléndido sentido de honor y cortesía deportiva, sin ánimos de competición.
Una nueva forma de celebrar la unión de unos pocos mosqueros  (que están ganando adeptos, 43 en total en su corta vida desde su fundación en Diciembre de 2009) que abogan por la pesca deportiva sin muerte disfrutando y compartiendo saber, moscas y experiencia, en buena compañía.


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3 jul. 2010

Galisancho... quien te ha visto...

Ilusionados, como si de un primer día de principios de temporada se tratase, llegamos sobre las ocho de la mañana al acotado de Galisancho SM,

nuestros informes de amigos que lo habían pescado con anterioridad no eran nada halagüeños, pero aún nos cabía la esperanza (Ya que conocemos perfectamente este coto), de ver alguna ceba en superficie de alguna truchita que estuviese alimentándose de los únicos insectos que se atreven a eclosionar por la mañana temprano.

 Hubo un tiempo en que las truchas se movían siempre a ellos. Estos son los cénidos, “Caenis Macrura”, “Caenis Moesta” etc., y sí, había muchos de ellos volando cerca de las orillas, allí donde las aguas son menos agresivas y briosas, donde estos pequeños seres deciden llevar a cabo sus vuelos de nupcias y aparearse para conservar la casta de la especie.





 Es digno observar como verdaderos enjambres vuelan por encima de tu cabeza moviéndose en oleadas en las que todo el grupo cambia bruscamente de dirección subiendo y bajando, es en estos momentos cuando algunos caen al agua y son arrastrados por ella hasta las posturas de las truchas que les están esperando.



Observamos como una pequeña trucha estaba consumiendo todos los ejemplares que le llegaban hasta su puesto y no dejaba pasar uno,

pero la trucha era tan pequeña que solo decidimos hacerle un vídeo y fotografiarla por lo que no la tentamos, aunque estamos seguros de que hubiese tomado nuestra artificial de habérsela presentado.


Continuamos observando el río sin ver nada más que nos pudiese interesar y decidimos probar en unas corrientes con alguna ninfa. El resultado fue de una trucha de unos 24 cm. Decidimos no deambular más en vista de la escasez de peces y nos fuimos a comer.








Sobre las cinco de la tarde, ya comenzaban a eclosionar las primeras moscas amarillas,


(Centróptilum Luteolum) esto nos daba nuevas esperanzas para ver lo que nos escondía el río… decepción fue todo lo que pudimos comprobar, las moscas bajaban en abundancia y no se veía ninguna actividad.









Solo un par de cebas y un par de truchas capturadas y otras dos más que no la quisieron tomar, pero Galisancho aún esconde sorpresas y con nuestros conocimientos y experiencia las intentamos encontrar.





















Buscamos y buscamos algún gran ejemplar de los que siempre hubo, y lo encontramos, una imitación de mosca amarilla, con un terminal del nº 14 y tras una dura lucha, dio como resultado estas fotos con este bonito ejemplar que tomó la artificial sin ningún reparo.






Galisancho tiene muy pocos peces, esa es la cruda realidad.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



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