
La batalla fue descomunal con incesantes idas y venidas y carreras en todas direcciones.
La foto final mereció la pena. Fue un digno rival que dificilmente olvidaré y al que es muy posible que vuelva a capturar, pues fue devuelta con vida al agua del embalse de Riolobos, de donde nunca deberá salir.
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