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19 abr. 2009

El Chorrón

No, no es lo que fue, ni mucho menos. 
La población de truchas en la actualidad no tiene nada que ver con la población de hace unos años, tan solo unos pocos años. 
Algunos de los ejemplares capturados (por mi hermano Tasio y yo mismo)
 tienen una librea, (que sin dejar de ser una preciosidad) no tiene nada que ver con las auténticas truchas del Tormes. 
Me refiero a las originarias y procedentes de la Garganta de Barbellido y, que son de sobra de todos conocidas por sus inconfundibles pintas rojas dentro de sus ocelos blancos. 
 Aún quedan ejemplares de aquellas en algunas zonas del coto. Unas pocas tienen un gran tamaño y son la delicia de muchos mosqueros que tienen la habilidad de poder engañarlas. 
Lo cual no es fácil, dado que son supervivientes de generaciones con años de experiencia. Para muchos novatos, son una aventura sin parangón, si es que se dejan aconsejar por un buen pescador con años de sabiduría mosquera y conocedor del río además de las  querencias de los peces.
 Así de su mano, es muy probable que se lleven un grato recuerdo de lo que hoy en día es muy difícil de lograr. Capturar una gran trucha del Tormes.
He llegado a ver cómo pescadores a mosca, con muchos conocimientos entomológicos y conociendo todos los insectos que eclosionaban en aquellos momentos, con una depurada técnica en sus lances, siendo poseedores de un equipamiento soberbio,
 fracasaban en la jornada por haber hecho caso omiso de las indicaciones de quien conoce perfectamente el lugar y los entresijos del río, así como las querencias de los peces y sabedor de las imitaciones más efectivas en esos momentos.

Centro Ictiogénico de Galisancho

Hace unas semanas, he tenido el placer de visitar el Centro Ictiogénico de Galisancho de la mano de unos buenos amigos, Javier, Manolo y el propio Juan Carlos Velasco, anfitrión y máximo responsable de la administración y funcionamiento del centro, ayudado por un profesional que lleva ya muchos años al cuidado de sus inquilinos.
 Aurelio, junto a sus ayudantes, es quien cuida del Centro.
 Es quien se preocupa de sus Huchos. Los que después suministrará al coto  (Villagonzalo ll)
 que existe desde hace más de treinta años, y que es muy demandado en la actualidad.
 También tiene a su cargo los cuidados (hasta ahora un poco infructuosos) 
de la cría de las truchas que servirán para la repoblación de todos los cotos y zonas trucheras en el río Tormes a su paso por toda la provincia de  Salamanca.
              Ana (la veterinaria) y Aurelio cuidan de los análisis tomando todo tipo de muestras.
En este centro se ve la mano hábil de un buen experto en conocimientos sobre la cría en cautividad de de las futuras truchas que poblarán el río. 
Emilio Roy, fue quien acondicionó el lugar para que los peces que lo habitan, se encontrasen con las condiciones naturales que tienen en el propio río. 
   Alevines de esta temporada y futuras sueltas.
Habilitó los estaques con piedra y gravilla para una mejor semejanza al lugar de su procedencia original y para que en su suelta no encuentren grandes diferencias. 

No se depuran sus aguas, ni se medican sus alimentos, este  se suministra automáticamente y los peces huyen de las personas que se asoman a los estanques escondiéndose debajo de las piedras.

                      Truchas de un año sacrificadas para extraer sus órganos para su estudio

 Todo se hace de la forma más favorable  para que aquellos que logren sobrevivir, se encuentren en las mejores condiciones para la adaptación a su nuevo medio el día de su libertad. 
                                      Ana (veterinaria)  realizando su labor de disección.

Cuidar las líneas genéticas de cada especie en cada río es muy importante para su recuperación.
Y... todo esto será una realidad dentro de un par de  años. Hasta entonces un poco de paciencia que es lo que necesitan los peces para procrear.

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